El presidente del Banco Mundial protagoniza un gran escándalo por corrupción
Paul Wolfowitz, presidente del Banco Mundial, se ha visto envuelto en un escándalo por corrupción, al descubrirse que su novia (Shaha Riza), también empleada del Banco Mundial, ha recibido aumentos de sueldo muy por encima de lo que dictan las reglas de la organización tras llegar Wolfowitz a la presidencia de la misma. El primer aumento de sueldo, de 47.300 dólares supuso un incremento del 35,5%. El segundo, de 13.590 dólares, supuso un 7,5%. Las normas del banco establecían aumentos del 12% y del 3,7% respectivamente. Por si fuera poco, Shaha Riza trabajó para una empresa privada que ofrecía asesoría al Pentágono antes de la guerra de Irak, sin informar de ello al Banco Mundial, como exigen las reglas de la organización.
Antes de llegar a su actual cargo, Wolfowitz era el número dos del Pentágono y se le considera uno de los responsables de la invasión norte-americana de Irak. Fue el propio George W. Bush quien hizo una recomendación para que se ocupara del cargo de presidente del Banco Mundial. Cuando pasó a dirigir esta institución en 2005, Riza fue trasladada al Departamento de Estado para prevenir que su compañero sentimental se convirtiera en su supervisor, lo que viola las normas de ética del organismo.
La partida se tradujo en un ascenso para Riza y en dos subidas salariales por más de 60.000 dólares (45.000 euros), lo que deja su sueldo anual en cerca de 200.000 dólares (150.000 euros) libres de impuestos.
Un total de 42 exdirectivos del Banco Mundial enviaron una carta al Financial Times pidiendo al presidente que presentara su dimisión. Se quejaban de la pérdida de credibilidad de su persona y de la institución a raíz del escándalo provocado por la promoción profesional de su compañera sentimental, y veían la salida de Wolfowitz como la única manera de que el Banco Mundial pudiera recuperar la autoridad moral necesaria para hacer avanzar la agenda sobre la reducción de la pobreza.
Graeme Wheeler, uno de los dos vicepresidentes del Banco Mundial, ya solicitó formalmente la dimisión de Wolfowitz. Por su parte, el Government Accountability Project, un organismo de vigilancia del Banco Mundial, estima el salario de Riza en 193.590 dólares (143.506 euros) como resultado de la transferencia de ocupación y los incrementos del sueldo aplicados. Pero es que además, Wolfowitz había sido advertido con anterioridad por el comité ético del Banco Mundial de que tenía que evitar emprender cualquier tipo de acción o decisión debido a su relación con Riza.
Wolfowitz reconoció en una rueda de prensa que fue él quien decidió los detalles del aumento de sueldo de Riza tan solo dos meses después de llegar al cargo y lo consideró "un error". Admitió que se había equivocado al ayudar a su novia y pidió perdón por involucrarse en las negociaciones y por su comportamiento. No obstante, se negó a dimitir por estos hechos.
Finalmente, Paul Wolfowitz ha tenido que ceder a las presiones y el 30 de junio deja de ser el presidente del Banco Mundial. Ha sido necesaria una ardua negociación, la presión de los países europeos y de gran parte de los trabajadores de la institución y que el consejo de administración del organismo aceptara que Wolfowitz actuó en todo momento "de buena fe" para que el arquitecto de la guerra de Irak aceptara dejar su cargo.
El Banco Mundial es uno de los organismos especializados de las Naciones Unidas. Su propósito declarado es reducir la pobreza mediante préstamos de bajo interés, créditos sin intereses a nivel bancario y apoyos económicos a las naciones en desarrollo. Es triste comprobar como un proyecto creado para cumplir unos objetivos tan nobles y ejemplarizantes se ha convertido en una exhibición de cómo los dirigentes mundiales se lucran de forma ilegal.
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