La revuelta de los excluidos en las grandes ciudades de Francia
Cuando se empiezan a escuchar voces solidarias, y en las calles de ciudades como Barcelona aparecen pintadas de apoyo a los jóvenes de los suburbios franceses -como por ejemplo en la fachada del distrito de Gràcia, con la frase "Arde París y luego..."-, os reproducimos fragmentos de un artículo de la nigeriana Sokari Ekine, titulado 'Mourt pour rien. Morir por nada en París', publicado en Global Voices y traducido al catalán por Vilaweb.
"Los incidentes en París empezaron a raíz de la muerte de dos jóvenes de origen africano, Bouna Traore de 15 años y Zyed Benna de 17. Los dos murieron electrocutados en una subestación eléctrica de Clichy-sous-Bois, mientras huían corriendo de la policía. Un tercer joven, que escapó de la muerte, ha explicado que corrían porque se habían encontrado cerca de un lugar dónde se había cometido un delito cuando la policía llegó. La policía niega tener ninguna relación con la muerte de los dos jóvenes. Cabe destacar que ninguno de ellos era inmigrante. Sus abuelos y sus padres seguramente lo son, pero los dos habían nacido en Francia y tenían la ciudadanía francesa.
Los dos jóvenes no tenían ningún antecedente policial ni eran seguidos por la policía, ¿entonces por qué motivo corrían? En Indymedia París Laurent Levy da una explicación razonable: es notorio el racismo de la policía francesa. Sabían que si se les paraba e identificaba les esperaban unas cuántas horas en comisaría, dónde serían objeto de humillaciones. Era tarde y querían llegar a casa, así que echaron a correr para evitar lo que pensaban que sería un incidente. Levy también se pregunta en el post como es que el ministro del interior Nicolas Sarkozy puede haber dicho que el drama pasó tras la comisión de un delito en el cual estaban involucrados "jóvenes como ellos". Es decir africanos o árabes.
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Tras la muerte de los jóvenes hubo dos días seguidos de incidentes. El sábado miembros de la comunidad organizaron una marcha silenciosa en memoria de los dos jóvenes, y por la tarde un grupo de unos 150 jóvenes de origen africano se reunieron con el alcalde para hablar de lo que había pasado. El alcalde hizo un balance de las pérdidas creadas por los incidentes pero no dijo ni una palabra de la actitud de la policía. Los jóvenes salieron muy crispados y enfadados con la policía, la represión, el lenguaje duro y abusivo contra sus familias. La policía llegó entonces vestida de anti-disturbios y ordenó al hermano de uno de los muertos que marchara inmediatamente a su casa. Todavía no había dado tres pasos y los policías empezaron a disparar pelotas de goma y gases. No se sabe como, pero algunas de las granadas lacrimógenas tiradas por la policía cayeron dentro de la mezquita, dónde varias familias estaban rezando. El pánico fue considerable, con el edificio lleno de humo y con gente corriendo en todas las direcciones. Este ataque fue lo que volvió a desencadenar los incidentes, extendiéndose, ahora ya, por todo el estado francés.
La reacción del gobierno ha sido reforzar todavía más el control de la policía, facilitándole incluso el uso de las armas. Un vídeo publicado en www.afrik.com muestra policías uniformados disparando contra civiles en las calles de París. El ministro del interior, Nicolas Sarkozy, todavía lo ha complicado más todo usando el lenguaje habitual de la extrema derecha, el ministro juega a ser «un bombero pirómano»."
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