Nueva operación contra anarquistas en Barcelona
Entre las 4:00 de la madrugada y las 8:30 de la mañana del martes 16 de septiembre, diversas dotaciones de la guardia civil procedieron a asaltar las viviendas de seis personas en diversos barrios de Barcelona. Agentes encapuchados y armados entraron en los domicilios, sacando a estas personas de la cama y llevándoselas esposadas bajo acusaciones de terrorismo. Estas seis detenciones bajo la Ley Antiterrorista pueden ser consideradas como el primer ataque de Susanna Bouis, la nueva delegada del Gobierno en Catalunya recientemente designada.
A primera hora de la mañana desde fuentes de la Delegación del Gobierno se informaba a los medios de comunicación de una operación antiterrorista contra grupos anarquistas. A mediodía la Delegada, Susanna Bouis comparecía con una gran puesta en escena donde se exponían 3 supuestas armas de fuego (de aspecto similar a unas reliquias bandoleras del siglo XIX) y todo tipo de elementos relacionables con ideología anarquista: libros, revistas, fanzines y publicaciones sobre el movimiento anarquista y su historia, así como de la lucha de los maquis durante la Guerra Civil. Entre las supuestas armas también habían unos cinturones de cartuchos que se pueden encontrar en cualquier tienda de ropa de "moda radical" de Barcelona. El resto estaba compuesto por pilas, móviles, dos ordenadores, material de oficina y utensilios que se pueden encontrar en cualquier casa o despacho.
Las personas detenidas fueron trasladadas a dependencias de la Guardia Civil, pero no informaron ni a familiares ni a amigos ni a sus abogados de su estado, abusando así de la impunidad que da la aplicación de la Ley Antiterrorista. Decenas de personas participaron en una concentración de apoyo a los detenidos que tuvo lugar el mismo martes por la tarde en la Rambla de Canaletes.
La operación de la Benemérita llegaba pocas horas después del escándalo público por las cargas y la violencia ejercida por este cuerpo armado en contra de los ciudadanos de Castellar del Vallès, y cuando se exigía la depuración de responsabilidades y la investigación de la connivencia de los agentes del cuerpo con ciertos miembros de grupos de ultraderecha del Vallès. Todo ello hace pensar que la Guardia Civil ha desviado la atención de la opinión pública cuando más les interesaba.
La nueva operación represiva organizada por el juez Garzón pretendía criminalizar el anarquismo y acabó con 5 personas encarceladas incondicionalmente, un muchacho de Burgos en busca y captura internacional y la libertad con cargos leves de desórdenes para uno de los detenidos de Barcelona.
Después de toda la parafernalia mediática orquestada por Susanna Bouis, exhibiendo a través de los medios de comunicación libros de historia como material requisado y peligroso, durante cuatro largos días no aparecieron informaciones respecto a la operación policial. El mutismo y la ocultación de datos acerca del estado físico de los detenidos y de su situación jurídica ha sido total durante su incomunicación, hecho que hizo desesperar a amigos y familiares.
Finalmente, el sábado a mediodía comenzaba a declarar ante Baltasar Garzón el primero de los interrogados en las dependencias y calabozos de la Dirección General de la Guardia Civil en Madrid. Las declaraciones del resto continuaron durante la tarde.
Mientras tanto en el exterior, las madres, los padres y los familiares esperaban larguísimas horas la decisión del juez acerca de la libertad o prisión de los encausados. Uno de ellos quedó en libertad y tan solo con cargos de desórdenes por presuntamente lanzar piedras en una manifestación. El resto fue encarcelado en el centro penitenciario de Soto del Real, con acusaciones de ser una célula terrorista, que según el juez pretendía atentar contra Luis del Olmo y un alto directivo de la Generalitat, acusaciones que fueron negadas durante las declaraciones. Además, Garzón dictó una orden de busca y captura internacional para otro joven que no había sido detenido durante la operación, residente en Burgos.
|