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Y la genialidad llegó de América...
Bowling for Columbine es una película recomendada para todos los públicos. La genial pericia con la que el autor analiza un tema tan duro como la violencia es incuestionable, y más duro todavía si es entre los suyos, los habitantes de su propio país.
En realidad, no es una película propiamente dicha, aquella en que todo es ficticio y siempre hay un final feliz. Esto es un documental. Esta palabra tiene por sí sola connotaciones de aburrimiento, de voz en off hablando por encima de imágenes lentas y pausadas. Pero este documental es totalmente distinto. Su ritmo es rápido, desborda sarcasmo e ironía, y hace trabajar la mente del espectador. Ha conseguido llenar las salas de los cines durante semanas y semanas. Se estrenó sólo en dos salas de Barcelona y ha sido tal su éxito que ahora ya está en cuatro. Es más, en uno de esos cines hay un pequeño cartel por encima del cartel oficial de la película en el que como reclamo (o advertencia, no sé) pone que esta obra maestra "no será emitida en ninguna cadena de televisión pública, ni privada, ni por cable hasta el 2006." ¿Qué os parece?... Creo que estará mucho tiempo en la cartelera.
Y volviendo al tema del aburrimiento. Es un documental, sí, pero de aburrido no tiene nada. Las dos horas y tres minutos que dura a mí se me hicieron realmente cortos. "Ya está", pensé, "quiero más,... con esto no tengo suficiente,... quiero más".
Michael Moore, lejos de esconderse detrás de la cámara, conduce en todo momento la película en primera persona dándonos una visión subjetiva pero a la vez firmemente argumentada desde el mismo corazón del problema. La película busca una respuesta a la obsesión por las armas que se vive en Estados Unidos y el fenómeno de la violencia que arroja más de once mil víctimas mortales al año. El director nos describe la cultura del miedo que se practica en su país desde diferentes estamentos, un miedo que, lejos de ser espontáneo, está siendo proyectado de forma premeditada y con unos objetivos comerciales.
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¿Por qué los norteamericanos son tan violentos? ¿Por qué tienen tanto miedo, viven paranoicos, pensando que siempre están a punto de ser atacados, por el Mal, por lo desconocido, por los negros, los hispanos, por cualquier otro? Moore no vacila a la hora de acusar a su propio país por su intervencionismo en otros conflictos mundiales, de otorgarle responsabilidades por el 11-S o de criticar el estilo de vida ultraviolento que comienza en los propios organismos estatales. A medida que profundiza en estas cuestiones se puede vislumbrar una relación entre el capitalismo y el miedo.
No obstante, el gran mérito del director está en saber tocar temas altamente delicados con habilidad y mesura, manteniendo en todo momento el respeto a las víctimas y combinándolo con una mordaz ironía que consigue arrancar carcajadas en el espectador. Las risas de la impotencia frente al horror.
Toda la película en general es buenísima, pero tiene una serie de momentos realmente brutales: la brevísima historia de EEUU y su evolución a partir del miedo en dibujos animados tipo South Park, la visita a ese extraño país vecino que es Canadá, las entrevistas a Marilyn Manson y Charlton Heston (esta última con una reveladora metedura de pata por parte del actor que deja al descubierto un completo racista de pies a cabeza), etc... Para mí, lo más genial y brutal al mismo tiempo fueron las imágenes de incursiones bélicas del ejercito estadounidense en los distintos conflictos mundiales del último siglo cuando un director de una empresa de fabricación de armas dice que su país nunca ha participado en ningún conflicto y de fondo suena la voz de Louis Amstrong cantando el "What a Wonderful World". Simplemente genial.
En definitiva, esta película debería ser de estudio obligatorio en todos los colegios del mundo, principalmente los norteamericanos (para ver si entraban en razón y abandonaban tanto patriotismo improductivo). En el estado español, ya hay algunos profesores que han conseguido bajarse la película de internet y la han puesto en clase a sus alumnos. Conozco personalmente a una profesora de ciencias en Bachillerato que lo hizo. ¿Cuál fue la reacción de sus alumnos? Les encantó, sin duda. Y se preguntarán ustedes, ¿qué tienen que ver las ciencias con la política? Y que más da... Lo que importa es despertar las mentes y salvar el mundo. No todo está perdido.
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