Espíritu indómito busca cuerpo
De ser valiente.
De amanecer más lejos
de donde cerraste los ojos ayer.
De levantar la voz
por encima de la bruma
y los muros de adoquines.
No dejar de creer en
lo que te hizo sentir libre
y empecinarte en vivir
sin un aveto plantado en la cabeza.
De empecinarte en vivir.
Y vivir más lejos
de donde amaneciste.
Aún a sabiendas que
los adoquines siguen en pie
y la bruma te envolverá
de finas ausencias.
Llegará mañana y tú
seguirás amaneciendo más allá.
A pesar de los demás.
Aunque los demás brillen
en altares de metal.
Aunque, a base de amaneceres
idénticos, los demás sigan
siendo vencedores.
Sin sentirte vencido.
Recuperando el aliento
tras cada esquina,
doblando otra calle
para volverlo a perder.
No acabar con un globo
entre las manos
y el futuro que soñaste
hecho pedazos bajo el mantel.
Verás los avetos de los triunfadores
erguidos sobre sus cabezas
y sabrás que, pese a
aquellos que nunca amanecen,
tú habrás vencido.
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El escenario del Teatre Lliure de Barcelona se cubrió de rebelión para acoger el espectáculo Bones intencions (Buenas intenciones), un montaje fresco y original sobre la rebeldía y las pequeñas revoluciones de la vida cotidiana. Aunque las interpretaciones que pueden extraerse de esta propuesta son muy diversas, la libertad y el alma insumisa del ser humano serán el denominador común que aparezca en todas ellas.
Bajo la dirección de Roger Bernat, que se ha estrenado así en el Lliure de Gràcia, los intérpretes de la obra (Rubén Ametllé, Mia Esteve, Juan Navarro y Agnès Mateus) nos dibujan un recorrido metafórico, simbólico y dispar por lo absurdo de la vida y la importancia de quienes se rebelan, de aquellos que dicen no al poder, no al orden del mundo. Aunque se pasen la vida dándose cabezazos contra la pared, intentando agitar la realidad que les rodea para, al final, terminar agotados y vencidos.
Rebelarse es morder la mano de aquel que nos alimenta. Es negarse a caminar por la senda marcada y perder la vida en el intento aún a sabiendas de que no existe posibilidad alguna de vencer. Bones intencions habla de ese tipo de rebeliones que no pretenden llegar-al-poder, cambiar-la-realidad o dar-la-vuelta-a-la-tortilla. Saltos al vacío sin esperanza pero que, sin embargo, son aquello que al final nos hace sentir vivos. Como decía una pintada de Mayo del 68 atribuida a Marguerite Duras: "No sabemos adónde vamos pero no por eso dejaremos de ir".
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