Número 9  // Abril 2003
Quien somos
Reportajes
Viñetas
Conexion ALSD
Malayerba
Foro ZTA
Correlavoz
Contactarnos
[23] Ago 05
[22] Jun 05
[21] Abr 05
[20] Feb 05
[19] Dic 04
[18] Oct 04
[17] Ago 04
[16] Jun 04
[15] Abr 04
[14] Feb 04
[13] Dic 03
[12] Oct 03
[11] Ago 03
[10] Jun 03
[09] Abr 03
[08] Feb 03
[07] Dic 02
[06] Oct 02
[05] Ago 02
[04] Jun 02
[03] Abr 02
[02] Feb 02
[01] Dic 01
[00] Ago 01
Animaciones
Imágenes
Música
Relatos
Aplicaciones
Juegos
Salvapantallas
Utilidades
Vídeos
Arte Multimedia
Cambio Social
Hospedaje web
Mp3
Música
Rarezas
Recursos Gratis
Software

Boletín de noticias destinado a
erosionar la consciencia

Alegoría de la guerra de Irak

Imaginemos que somos alumnos de una escuela donde un alumno A es un fortachón muy desarrollado y otro alumno B es un capullo malintencionado que ha hecho malas pasadas a varios de los estudiantes.

El alumno A, después de propinarle unos cuantos golpes a B por el comportamiento que tiene con sus compañeros, coacciona al resto de la escuela para que no dirijan la palabra a B. Pasado el tiempo, A acusa a B de ser un gran peligro porque le ha visto traer a la escuela una navaja y un bote de lejía, y le pide a B que confiese dónde están o le dará una brutal paliza. Nadie más ha visto la navaja y la lejía, por lo que varios alumnos tratan de convencer a A de que sea más mesurado con el asunto, aunque algunos otros le apoyan puesto que aún guardan rencor hacia B.

A pesar de que un profesor está examinando a fondo la taquilla y los objetos personales de B, y de que B ha dado permiso para que se haga toda la inspección que sea conveniente, el alumno A insiste en que todo esto es una burla y hay que actuar ya, así que empieza a pegar a B una paliza de muerte.

La pregunta sería: ¿qué haríamos nosotros como compañeros de clase de A y B en una situación así? ¿Cuál sería nuestra opinión? ¿Existen conductas que puedan justificar la extrema violencia incluso cuando el justiciero no es el perjudicado?

La destrucción siempre deja satisfacción al destructor y dolor al destruido, pero también crea un marco de tensión donde disminuye el bienestar, crece la inseguridad y altera la paz interior de todos. Sería una exageración decir que en nuestra sociedad no son necesarias intervenciones militares como las de Irak, no podemos descartar que algunos opten por conductas extremas y contrarias a la convivencia, pero semejantes decisiones deberían únicamente ser tomadas en circunstancias de extrema gravedad y pudiendo después verificarse que se cumplían las condiciones irreparables pactadas de antemano. No obstante, sería absurdo negar que toda operación de guerra se realiza con miras a unos intereses concretos.

Volver / anterior Imprimir página


 
Interactive design
Tu araña de links
Humor, ultra-sexo y otras artes
     

actualidad | creaciones | downloads | links | contacto