La piratería en boca de Alaska
La cruzada contra la piratería lleva tiempo destapando la hipocresía de ciertos grupos musicales y determinados cantantes, así como la glotonería de las empresas discográficas, convertidas en máquinas de devorar dinero. Pero también ha servido para lucir la honestidad de otros tantos artistas, más comprometidos con la música que con la industria.
El caso de Alaska, que resultó vetada durante unas horas en varios establecimientos musicales por haber expresado libremente su opinión acerca del negocio discográfico, resulta paradigmático. Declaró que el precio de los cd es abusivo y que la situación se está haciendo casi insostenible: "No es de recibo cobrar 21 euros por un cd que cuesta 3 euros hacerlo", a lo que añadió que el precio más adecuado sería de 9 euros. Alaska, cantante de Fangoria, vende sus discos a 10'80 euros en el mercado legal, demostrando que es posible rebajar el precio de los cd y seguir manteniendo vivo el mundo de la música en nuestro país.
En sus polémicas declaraciones, Alaska explicaba que por cada cd pirata que se vende, se le "roban" al autor 0,48 euros, mientras que por cada disco legal que se vende el autor recibe solamente 0,50 euros. Así las cosas, es el autor quien realmente pierde y no las empresas de discos, que son las que se embolsan los 19 o 20 euros que faltan hasta llegar a la cifra que un cd legal tiene en el mercado hoy en día. La cantante aprovechó para señalar: "No entiendo ni soporto el discurso policial de la Sociedad General de Autores de España (SGAE) y de algunos artistas en referencia a la venta ilegal de discos en los llamados top manta". Del mismo modo, denunció la escasa cultura musical que existe en España, destacando las dificultades que atraviesan algunos artistas para continuar grabando, como es el caso de Joan Manuel Serrat o Manolo Escobar entre otros muchos, y subrayando también la habitual falta de un componente artístico en los cd que pueda marcar la diferencia con las fotocopias mal hechas del top manta. Para Alaska, es esta falta de innovación y de apuesta por la música lo que va a arruinar a las discográficas, y no el pirateo.
Estas palabras de Olvido Gara, Alaska, llevaron a ANEDI (Asociación Nacional de Empresas Distribuidoras de Discos, que agrupa tiendas tan representativas como Gong Discos, Madrid Rock, Tiendas Tipo, Discos Castelló, Macyrock y Joymi) a tomar represalias: retirar de los establecimientos adscritos a esta asociación la discografía de la cantante, de toda su carrera musical, hasta que Alaska rectificase sus declaraciones sobre el precio de los cd. En un comunicado oficial, ANEDI decía que "de sus declaraciones se desprende que la venta ilegal de discos sólo afecta a los autores, omitiendo los graves daños que la piratería provoca a las tiendas de discos". No obstante, 24 horas después del estallido de la polémica, el nuevo single de Fangoria llegaba a las tiendas que, por momentos, la tuvieron vetada.
ANEDI anunció el regreso de los discos de Alaska a las estanterías de las tiendas alegando que la cantante había matizado sus palabras y se había mostrado en contra de la piratería. Pero Mario Vaquerizo, marido y representante de la artista, ha negado que Alaska se haya retractado, y asegura que ANEDI se ha echado atrás porque, sencillamente, se ha dado cuenta de lo absurdo de su decisión. Una vez pasado el conflicto, Alaska volvió a hablar. "Pensaba que estas cosas no pasaban en nuestro país, que eran anécdotas del extranjero, como cuando por ejemplo algunas tiendas se negaron a vender el disco de Sex Pistols. Pero en este caso ni siquiera se trata de nada que esté en mis discos, sino en mis opiniones", afirmó.
Este episodio de abierta censura no deja de ser una pequeña muestra de lo que realmente importa a quienes mandan en el mundo de la música: seguir amasando dinero y redundar en el discurso victimista acerca de la piratería, en lugar de ver el triunfo del top manta como un toque de alerta de que algo no funciona. La música, que debería ser una expresión cultural de libre circulación, vive hoy encorsetada y gira entorno a los intereses de empresas que se mueven única y exclusivamente por el beneficio económico y en ningún caso por el auténtico interés que debería corresponder al mundo de la música: el interés propiamente musical y el deseo de hacer llegar esas letras y sonidos a la mayor cantidad de gente posible, bien sea de uno u otro modo.
Aquí puedes consultar el comunicado que publicó Alaska en su web después de conocer la noticia:
http://www.fangoria.ws/nueva/novedad/comunicado.htm
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